V de Violencia

Antes de nada, parémonos a leer en el siguiente enlace: http://goo.gl/vhJYO No, a ver, esperen. Tierra cero. No voy a hablar de violencia en videojuegos, ni su influencia, ni de periodismo atroz. Ni siquiera usaré la palabra manido para adjetivar el discurso. Bueno, quizás un poco… tengan paciencia que esto empieza ya.

LOS VIDEOJUEGOS SON VIOLENTOS

Un licenciado en periodismo no es un escritor, todos deberíamos percibir esta diferencia. Cuando un licenciado en periodismo tiene delante información cuyo objeto es hacerla pública, tiene la obligatoriedad de comunicar contrastando fuentes, debe responder las preguntas que puedan agregarse con descriptiva frialdad pero sin caer en amarillismos, sin buscar complicidad con el lector ni matizar o subrayar información concreta para descontextualizarla y tergiversar el mensaje: no hay mensaje más allá de la noticia, noticia que debe ser tratada siempre mediante lupa forense y guantes de látex; el lector, como receptor inmediato, debe procesar la información que se presenta y estimar… o jugar al teléfono escacharrado con otros lectores en la sección de comentarios. Por eso los buenos noticiarios son tan dinámicos y asépticos, tan profesionales. Nunca se percibe al periodista o al redactor porque no es un escritor, es un perito ojo anónimo, completamente transparente —aunque dudo que en España exista esto—. El título de ese enlace debe resumir el cuerpo, no convertirse en un puto cliffhanger invitando a clickar ‘seguir leyendo’ y noquear al lector con anodinos datos disfrazados de rigor y condicionar un texto que se cae a pedazos porque COMO NOTICIA, no notifica.

LOL 1

Actualmente, todavía estamos preguntándonos qué coño son los videojuegos, nos torturamos etiquetando y conceptualizando el medio, limando la etimología de las palabras y llenando sus protuberancias con sentencias desatinadas. Siempre recuerdo el gag de la violencia inherente al sistema de Los Caballeros de la Mesa Cuadrada como ejemplo de verborrea barata, llenarse la boca de preceptos sin siquiera conocerlos. Para echarles la culpa de algo, antes deberíamos analizar su impacto social, su influencia pop, sus extremos y posibles subterfugios.

LOL 2

Entonces, ¿por qué pasa esto? Las cabeceras están infectas de propaganda panfletaria, buscando generar tráfico y controversia frente al decomisado criterio científico, la comunicación elegante. Miles de euros invertidos en programas para estudiar la violencia (¿saben aquello de inventar porcentajes?), encuestas manipuladas, el comportamiento de ciertos rangos de edades traducidos en estadística y diagramas de colores… y lo único que podemos sacar en claro es que «los videojuegos son violentos». Claro que sí, desde pisar encima de los toads hasta las batallas dialécticas en Barbie Horses: Escuela de Equitación, todo es violencia. Pero entonces, la Saló de Pier Paolo Pasolini o la Crucifixión de Pedro de Campaña también lo son, y no ‘expresiones artísticas’. Y no estaría haciendo reducciones al absurdo, estaría haciendo periodismo.

LA VIOLENCIA ES VIOLENTA

La violencia es algo fundamentalmente humano. Esto no lo he sacado de Wikipedia, lo escuché por casa a los seis años. Habrá quienes digan que es un acto deliberado, otros que está escrito en nuestro ADN. Como padre citaré unos cuantos ejemplos: los críos, muy cabrones, pueden pintarrajear el plasma y descoser el diván, pueden atascar tuberías con juguetes o reventar bombillas lanzando balones al aire. El ansia destructora disfrazada de inocente curiosidad. Si suceden este tipo de cosas no es síntoma de mala educación, ni convierte a nadie en mal padre, vetar sistemáticamente cualquier acción brusca sí. Pero los padres aguantaremos el tipo y buscaremos respuestas a preguntas imposibles antes de soltar un justiciero guantazo porque nos han enseñado que la paciencia es virtud y debemos enseñar con el ejemplo, evitando la violencia. Y con todo, los niños seguirán con sus travesuras generación tras generación… Claro que ésto es reiterativo por un sencillo problema de madurez mental: se asocia la vida escolar a la etapa donde “se juega”, siendo este un problema de percepción, pues cada vez es más habitual ser jugador, padre y trabajador responsable, sin lagunas intermedias. La violencia, bullying o marginación en las aulas es derivada ocasionalmente como problema en vez de afrontarse –que no resolverse– y aquellos que empezamos con la Famicom recordamos recelosos que ya éramos un pelín gamberros antes de jugar a nada virtual, porque no existía entonces la denominada Industria del ocio audiovisual e interactivoUna vez casi le clavé una chapa en un ojo a un amigo.

LOL 3

Los artículos pandémicos que caen en el name-dropping para climatizar el discurso, citando videojuegos casi a modo de rifa —lo mismo vale un MMORPG que el shooter de moda, el caso es nombrar algo conocido— solo sirven para generar caos, una forma de terrorismo, demonización breve, padres muy serios amenazando con demandar las aristas de la realidad. Todo eso es una inútil pérdida de tiempo. Si los videojuegos son «una visión distorsionada y primitiva del más burdo conductismo» y ya de paso ponemos cien gramos de misoginia y dos cucharadas soperas de nihilismo, ¿por qué hay una acusada tendencia por las experiencias pausadas, siendo cada vez más habitual la experimentación en espacios abiertos, recreando parámetros más o menos eficaces de la realidad? ¿No será entonces que nuestra realidad está jodida, que estamos tragando sangre por no vomitar?

LOL 4

Quizá estemos viviendo un momento histórico. Quizá no. La prensa española solo dispara con la misma munición que políticos y empresarios españoles, fotosintetizando quimeras para convertirlas en dogma. Una noticia dura ante el ojo público lo que dura su controversia. Y ahí no espero recoger nada más que falacias de aquellos que se hagan un 1984 cada vez que una expresión artística chirríe contra las creencias internas.

Lo mejor será encerrarnos en San Andreas y atropellar peatones para evitar convertirnos en psicópatas reales; al fin y al cabo, ya se nos condenó hace décadas entre batallas generacionales y reprimendas ‘por nuestro bien’ (sic), alertándonos de la delgada línea que hay entre ser hardcore gamer y ser asesino en potencia… Por cierto, si opinan que este cinismo hace un flaco favor a la solución del problema traigo buenas noticias: ni hay solución, ni hay problema. Los videojuegos violentos no existen per se. Asumidlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s